¿Conoces la Mano de Buda?

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Es solo un pequeño árbol, pero está rodeado de historias misteriosas y curiosidades. Vamos a dar unas pinceladas de las más conocidas, seguro que quieres saber más. Su presencia en Europa está documentada desde el imperio Romano. Se cree que Alejandro Magno encontró este limonero en la India y sorprendido por la forma de sus frutos no pudo resistirse a intentar llevarlo hasta Europa. Aunque él no regresó, sus tropas fueron las responsables de introducir este extraño cítrico en la cuenca del mediterráneo. Gracias a su curioso atractivo, su cultivo se extendió rápidamente. Más adelante, viajó con los conquistadores españoles a América, donde al igual que en Europa, se sigue cultivando.

Este árbol conocido como MANO DE BUDA cuyo nombre científico es CITRUS MEDICA SARCODACTYLIS. Pertenece a la familia de las Rutáceas y es de origen asiático. En condiciones óptimas puede alcanzar los 4 metros, aunque no suele superar los dos.

Es perenne de ramaje denso y rígido con espinas. Sus hojas son verde pálido y las flores de buen tamaño, muy aromáticas, blancas o purpúreas, crecen formando pequeños ramilletes. Sus frutos están fragmentados en secciones parecidas a dedos y poseen una gruesa piel dulce, muy fragrante y sólo una pequeña cantidad de pulpa, prácticamente sin jugo y en muchas ocasiones sin semillas con un sabor ácido.

Su nombre se debe a que su fruto se utiliza como ofrenda en los templos budistas. Principalmente los que mantienen sus segmentos cerrados, sin abrir, ya que parecen puños que es símbolo de oración.

Al tratarse de un pequeño cítrico se adapta muy bien al cultivo en maceta, tanto exterior como interior. Le gusta el clima cálido, no conviene exponerlo a heladas ni a temperaturas excesivamente altas, pero sí necesita recibir luz del sol. El riego debe ser frecuente, dependiendo de la temperatura, una o dos veces por semana y el terreno bien drenado, sin encharcamientos. Es importante darle un aporte de nutrientes en forma de abono orgánico una o dos veces al año.

Al igual que sus primos los limones comunes y la mayoría de los cítricos, su fruto contiene muchas propiedades y gran cantidad de vitamina C, que resultan muy saludables para el ser humano. Es por esto que en la antigüedad su uso fue principalmente medicinal.

Otro uso muy extendido en época del imperio romano fue como “ambientador”, su escasez de zumo y su gran aroma le otorgan las cualidades perfectas para perfumar estancias y objetos personales.
Sin embargo, en la actualidad hace las delicias de los cocineros más innovadores, que incorporan a sus platos sus aromas y aceites esenciales bien cocinando la piel o bien en crudo, laminando el fruto.

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