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La Mimosa Púdica o Sensitiva, la Planta de la vergüenza

¡Anda pero si está viva! Es la frase más repetida por los peques al ver la reacción de la mimosa al mínimo roce con sus dedos.

No es que nuestros pequeños observadores no sepan que las plantas son seres vivos, más bien es nuestra protagonista la que de forma asombrosa rompe con todos los moldes en el comportamiento del mundo vegetal.

Ha desarrollado un mecanismo de defensa que deja con la boca abierta a grandes y pequeños. El pequeño contacto de un animal o el roce de una ligera brisa harán que las hojas de esta pequeña planta se plieguen, en segundos pasa de mostrarnos todo su esplendor a tener un aspecto muy distinto, se pliegan sus hojas e incluso sus pequeños tallos y su aspecto deja de ser apetecible para formar parte del menú de cualquier herbívoro.

¿Pero cómo es posible? ¿Cómo una planta sin nervios ni músculos puede reaccionar así?

Todo se debe a un complejísimo proceso natural que comienza con un ligero estímulo. Esto activa unas partes de la planta que liberan unas sustancias químicas que por un proceso de ósmosis provocan el trasvase de agua del interior de unas células a otras consiguiendo así que se plieguen hojas y tallos. Cuando el peligro ha pasado, a los pocos minutos, se produce el proceso inverso, recuperando la mimosa su aspecto normal.

Por las noches, como si se fuera a dormir, también se activa este mecanismo, esto le ha dado uno de los nombres populares con los que se conoce a la mimosa púdica, “La dormilona”.  Otro muy común es “vergonzosa”. Recientemente he oído como dos pequeñas criaturas la llamaban “La planta miedica”, es perfecto para describirla.

No es la única planta que se mueve. Aunque casi todas lo hacen al crecer y desarrollarse. Pero la Mimosa Sensitiva, al igual que la carnívora atrapamoscas, lo hacen a una velocidad tan rápida que nos permite ser conscientes de lo que pasa y que no podamos cerrar la boca.

La Mimosa Púdica es originaria de zonas tropicales de América. Allí crece de forma natural.

Aquí es aconsejable su cultivo en interior, pero es cierto que al ser una planta tan extraordinaria, es necesario tener en cuenta algún consejo para poder disfrutar de ella.

Tienen las raíces grandes, por lo que conviene cultivarlas con tierra suficiente.

Les gusta mucho la claridad, debe recibir unas 6 horas de luz natural intentando evitar el sol directo.

Riego y abono orgánico regular, incluso frecuente.

No la expongas a corriente ni a humo, son muy sensibles.

Por último, al plegarse consumen mucha energía, aunque sea muy tentador no conviene forzar su plegado de forma continuada.

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